Este ministerio, liderado por la esposa del Obispo-Presidente, está dirigido a los miembros de la iglesia que atraviesan por necesidades.  Trabaja a través de ofrendas para salud, estudios, arrendamientos, vestuario, entrega de mercados, etc.  

Tiene a su cargo toda la obra social de la iglesia, especialmente los hogares de niños y ancianos desamparados, a través del diezmo de la iglesia que es un 15% del ingreso bruto total. 

Este Ministerio interpreta a cabalidad que el cristianismo debe ser solucionista y ofrece apoyo a quienes lo necesitan, conforme a los parámetros del Evangelio.